Aquel día me dió por preparar canapés en lugar del mísmo aperitivo de siempre: rodajas finitas de aguacate bajo el bacalao ahumado y aliñado con aceite de oliva virgen extra.
Lo que hice fue triturar el aguacate con unas gotas de limón y sal. Usé la picadora, pero con la batidora imagino que quedará igual. El caso es conseguir una crema que se pueda untar.
Partí cada rebanada de pan de molde en seis trocitos iguales. De este modo el canapé queda tamaño bocado.
Tosté el pan en el horno. Siempre prefiero tostarlo ahí antes que en la tostadora. Para estas cosas el horno es mejor.
Unté aguacate en cada trocito de pan. Coloqué un poco de bacalao ahumado sobre la mitad de ellos y terminé colocando otro trocito de pan, pero esta vez, dejando el aguacate a la vista.
Iba a espolvorear semillas de amapola, pero las había gastado haciendo pan, así que, le eché unas semillas de sésamo negro.






