AROS DE CEBOLLA SUAVES. TRUCO.

Para que el sabor de la cebolla sea más suave, meted en agua fría los aros durante 30 minutos.

Después de escurrirlos se pasan por harina y se fríen sin que se peguen en aceite abundante y muy caliente para que no se despegue el rebozado.

Se colocan sobre papel absorbente para quitar el exceso de grasa.

El resto ya lo sabéis, ¡a comer!

COMO APROVECHAR LA CARNE DEL COCIDO SIN HACER CROQUETAS

 

“¿Qué nombre le pongo a esta tapa? ¿Gracia Campera?”. Sonrió y respondió: “Gracia campera eres tú con pantalones de pana”. Entonces fui yo quien rió.

Bueno, esto resume mucho lo que ocurrió con esta tapa que comímos un día de campo. No se qué nombre ponerle, así que, llamadla como más os guste.

Si no os apetece hacer las famosas croquetas con la carne del cocido, podéis haceros un aperitivo de lo más resultón, que además, es menos trabajoso que las croquetas.

Lo que hay que hacer es apartar las carnes que echéis al cocido, morcillas, chorizo, incluso alguna patata…¡todo!

Lo picáis mucho, muy pequeño pero que no sea una pasta.

Con film transparente le damos forma de caramelo. La carne debe quedar apretada, como si fuese embutido.

Lo metéis en la nevera para que se enfríe. Pero recordad que hay que dejarlo a temperatura ambiente unos minutos antes de tomarlo.

Hay que partir rodajitas no muy gruesas con un cuchillo que corte muy bien y colocarlas sobre rebanadas de pan tostado en la lumbre, el horno o en la tostadora.

Se puede dejar unas horas en la nevera o tomarlo como aperitivo al mediodía del día siguiente acompañado de un buen vino Manchego.

Y para desayunar también es perfecto, sobre todo si sois amantes de desayunos consistentes. ¿Por qué no? Con el pan tostado bien caliente

Ponedle un poco de un buen pimentón y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Ya me contaréis…

Si quieres ver otra receta para aprovechar la carne del cocido, pincha aquí. Es un salpicón ligero y fácil de hacer. 

HAMBURGUESAS CON ESPINACAS. TRUCO

No iba a publicarlo pero ha dado tan buen resultado que es como para compartirlo.

Estaba haciendo hamburguesas y no tenía perejil pero si espinacas.

Cogí unas hojas (crudas) y las piqué del mismo tamaño que si hubiesen sido perejil.

Los niños se las comieron sin notar que había cambiado el perejil por espinacas.

Pienso repetir y lo mísmo un día les digo la verdad.

De momento aguantaré calladita porque hace poco consintieron perejil como animal de compañía. Ya sabéis como son los niños para todo lo verde en la cocina.