Patatas asadas rellenas y gratinadas. Receta fácil

Para hacer este aperitivo con patatas asadas, debes elegir unas que sean pequeñas de tal modo que puedas comer cada mitad de dos bocados.

Hay que servirlas calientes, por eso, si quieres adelantar trabajo, aconsejo hacer sólo los tres primeros pasos que explicaré más adelante, reservar las patatas, si lo deseas, y dejar el gratinado para unos minutos antes de llevarlas a la mesa. Eso si, tampoco tengas 24 horas las patatas a medio hacer..

Es un aperitivo básico y de sabor sencillo al que nadie pondrá pegas.

Para esta receta he utilizado crema fresca o, como dirían algunos, crème fraîche . La encontrarás en el supermercado, cerca de donde está la nata para montar. En Mercadona la venden como nata fresca.

Ingredientes:

8 patatas pequeñas

1 tarrina de nata fresca

Sal

3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

2 cucharadas de cebollino picado

Sal

Pimienta

Para decorar: huevas de trucha o pimiento rojo seco frito y triturado. Perejil…Lo que se te ocurra.

 

Elaboración:

Lava a conciencia la piel de las patatas. ¿Ya? Vuelve a lavarlas de nuevo, por si acaso… 🙂

1º. Ásalas en el horno durante 40 o 45 minutos. Depende de la variedad de patata. Pínchalas para comprobar que están en su punto.

Una vez se han enfriado, iguala los extremos con un cuchillo para que al apoyarlas no se vuelquen.

Ahora córtalas por la mitad y vacíalas un poco sin acercarte mucho a la piel. No queremos que se rompan. Yo lo hice con una cuchara parisina o sacabolas. Reserva en un plato.

2º. Pincela la la piel con aceite de oliva virgen extra y lleva de nuevo las patatas vaciadas al horno. Colócalas boca abajo y hornéalas unos 10 minutos para que quede crujiente la piel.

Mientras tanto haces un puré con la carne de las patatas, crema fresca, cebollino picado, sal y pimienta.

3º. Una vez están crujientes, coloca las patatas en una fuente y rellénalas con el puré. Si tienes, puedes usar una manga pastelera y si no, puedes hacerlo con cucharita.

4º. Gratínalas hasta que se doren un poco.

5º. Decóralas con lo que se te ocurra. Unas huevas de trucha y perejil, o con pimientos rojos secos fritos y triturados.

Los pimientos secos de la Mancha tienen una carne y un sabor especial. Me gustan mucho pero hay que freírlos con cuidado. Calienta bien el aceite y echa los pimientos. Yo los frío de uno en uno porque hay que darles la vuelta nada más echarlos. 2 segundos por cada lado. Los escurres bien y según se van enfriando en el plato, se van poniendo más y más crujientes. Si te pasas, se queman y amarguean. Para decorar estas patatas, dejé que enfriaran bien y luego los trituré con el mortero. Si te soy sincera, me gustaron más con pimientos que con huevas.

 

Va por ti.

 

 

 

 

 

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